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Poesía

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Lo abrió lluna19 el

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selenna #101
El derecho de soñar: Eduardo Galeano

"Aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el super-mercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será presidente de Brasil y otra mujer, negra, será presidente de los

Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor:

"Amarás a la naturaleza, de la que formas parte".

Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.”

selenna #102

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

alinamar #103

A mano amada,

cuando la noche impone su costumbre de insomnio

y convierte

cada minuto en el aniversario

de todos los sucesos de una vida;

allí,

en la esquina más negra del desamparo, donde

el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,

otros

apoyan en mi espalda

el alma blanca de un lejano sueño,

y con voz inaudible,

con implacables labios silenciosos,

¡el olvido o la vida!,

me reclaman.

Reconozco los rostros.

No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver

y siento

que me apuñalan fría,

justamente,

con ese hierro viejo:

la memoria.

ÁNGEL GONZÁLEZ

alinamar #104

No salieron jamás                                    
del vergel del abrazo.
Y ante el rojo rosal
de los besos rodaron.

Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes
y los rígidos rayos.

Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron,
por el viento impulsados
entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios,
cada vez más profundos
en sus cuerpos sus brazos.

Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas
de noviembres y marzos,
aventados se vieron
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.

MIGUEL HERNÁNDEZ

alinamar #105

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

MIGUEL HERNÁNDEZ

alinamar #106

"No salieton jamás..." pertenece a "Cancionero y romancero de ausencias" (1938-1941)
"Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos..." pertenece a "Imagen de tu huella" (1934).

La poesía de este hombre me fascina. Crecí con ella.

Saludos Camil.

Buen finde

Dejo otro de Cancionero y romancero de ausencias:

No puedo olvidar
que no tengo alas,
que no tengo mar,
vereda ni nada
con que irte a besar.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Editado

alinamar #107

Sí; tú eres el amor. Y nadie enfrente...

Sí; tú eres el amor. Y nadie enfrente.
No hay nadie al otro lado. Cuando besas
vas a tus mismos labios, y regresas
vacía para buscarte inútilmente.

Está sólo el amor. No de repente.
En el origen ya, ya en las promesas,
juntas las manos y las alas presas,
llora el amor su soledad naciente.

Porque eres tú el amor. Y nadie ayuda
a librar la batalla. Surge, muda,
ciega, una sombra cerca... ¿Es el amante?

¿O es el mar del amor, donde se acaba
todo el caudal que la pasión llevaba,
bebiendo eternidad en un instante?

JOSÉ GARCÍA NIETO

alinamar #109

No sé si soy así ni si me llamo...

 

No sé si soy así ni si me llamo

así como me llaman diariamente;

sé que de amor me lleno dulcemente

y en voz a borbotones me derramo.

 Lluvia sin ocasión, huerto sin amo

donde el fruto se cae sobradamente

y donde miel y tierra, juntamente,

suben a mi garganta, tramo a tramo.

 Suben y ya no sé donde coincide

mi angustia con mi júbilo, ordenando

esta razón sonora y sucesiva.

 Y estoy condecorado, aunque lo olvide,

por un antiguo nombre en que cantando

voy a mi soledad definitiva.

JOSÉ GARCÍA NIETO

Editado

alinamar #110

CASTAÑO

¿Es locura —o bien juicio recobrado—

detener el andar, pararse en medio

de la acera del día para hablarle

al árbol retoñado que se encuentra

delante de nosotros? Para hablarle

muy de cerca aunque mudos y por dentro,

sin musitar palabra, pero hablarle

como lo haríamos ante el amigo

bueno con quien estamos siempre a gusto.

Yo me detengo a veces de este modo.

Me pongo en un rincón, junto al lugar

que ya se había transformado en casa,

en seguro recinto de la vida,

y oigo el temblor de todas esas hojas

como un pueblo con una sola lengua;

escucho el agua de ese movimiento

que es libertad al tiempo que destino,

y en su verdor iluminado aprendo

a ser mejor y más el ser que quiero.

ANTONIO MORENO

madariaga #111

Ahí va otro:

Me gustaría ser lesbiana para darle a mi novio

otra excusa mejor que el "me duele la cabeza".

Me gustaría ser lesbiana porque a los heteros

no les preguntan sobre su sexualidad.

Me gustaría ser lesbiana para tener el doble de posibilidades

de encontrar compresa si me pilla de sobresato la regla.

Me gustaría ser lesbiana para no gastar

tanto dinero en preservativos.

Pero, sobre todo, me gustaría ser lesbiana

para discutir con mi padre y, por lo menos,

tener algo sobre lo que hablar con él.

Saray Pavón Márquez 

El poemario no mata, la edición es bonita y las circumstancias en las que me topé con él graciosas. 

Editado

alinamar #112

CARTA

El palomar de las cartas

abre su imposible vuelo

desde las trémulas mesas

donde se apoya el recuerdo,

la gravedad de la ausencia,

el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas

navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres

y con los hombres me encuentro,

malheridos por la ausencia,

desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:

tarjetas postales, sueños,

fragmentos de la ternura,

proyectados en el cielo,

lanzados de sangre a sangre

y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,

escríbeme a la tierra

que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen

cartas viejas, sobres viejos,

con el color de la edad

sobre la escritura puesto.

Allí perecen las cartas

llenas de estremecimientos.

Allí agoniza la tinta

y desfallecen los pliegos,

y el papel se agujerea

como un breve cementerio

de las pasiones de antes,

de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,

escríbeme a la tierra,

que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir

se emocionan los tinteros:

los negros tinteros fríos

se ponen rojos y trémulos,

y un claro calor humano

sube desde el fondo negro.

Cuando te voy a escribir,

te van a escribir mis huesos:

te escribo con la imborrable

tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,

paloma forjada al fuego,

con las dos alas plegadas

y la dirección en medio.

Ave que sólo persigue,

para nido y aire y cielo,

carne, manos, ojos tuyos,

y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda

dentro de tus sentimientos,

sin ropa, para sentirla

del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,

escríbeme a la tierra

que yo te escribiré.

Ayer se quedó una carta

abandonada y sin dueño,

volando sobre los ojos

de alguien que perdió su cuerpo.

Cartas que se quedan vivas

hablando para los muertos:

papel anhelante, humano,

sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,

cada vez más cerca siento

la leve voz de tu carta

igual que un clamor inmenso.

La recibiré dormido,

si no es posible despierto.

Y mis heridas serán

los derramados tinteros,

las bocas estremecidas

de rememorar tus besos,

y con su inaudita voz

han de repetir: te quiero.

MIGUEL HERNÁNDEZ

alinamar #113

Tu soledad, Abril, todo lo llena.

Colma de luz la espuma y la corriente.

Aurora niña con su sol reciente.

Toro en golpe de mar como mi pena.

La soledad del corazón resuena

desierto ya como un reloj viviente,

como un reloj que late porque siente

la marcha de tu pie sobre la arena.

Y así vas caminando sangre adentro,

sangre hacia arriba, hacia el primer encuentro,

sangre hacia ayer en la memoria mía;

¡ay, corazón, donde me pisas tanto!,

¡qué soledad sin ti, cierva de llanto!

qué soledad de luz buscando el día.

LARGA ES LA AUSENCIA

LUIS ROSALES

alinamar #114

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
-La tarde, cayendo está.

"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancarmela un día:
ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada."

ANTONIO MACHADO

fanfarlo #115

Para lo que ha pasado estos días por L, un acto de reflexión?

Esto es un poema. Aquí está permitido fijar carteles, tirar escombros, hacer aguas y escribir frases como: Marica el que lo lea, Amo a Irma, Muera el… (silencio), Arena gratis, Asesinos, etcétera. Esto es un poema. Mantén sucia la estrofa. Escupe dentro. Responsable la tarde que no acaba, el tedio de este día, la indeformable estolidez del tiempo. ÁNGEL GONZÁLEZ, Palabra sobre palabra
alinamar #116
CHANTAL MAILLARD

El desencanto del Quijote

1. Memoria del viaje

Miré al cielo. Dije

un sueño espera ser soñado.

Venía de otro sueño.

Compartido. Hermoso.

Me asfixiaba. Era tan

limpio el aire

que un grito de dolor hubiese

resplandecido.

Miré al cielo. Cogí mis armas.

Las de ellos eran otras, pero

no había diferencia:

de una verdad a otra, ¿cuánto dista?

¿Cuánta ignorancia las separa

y cuánta las designa?

Es la verdad el nombre

que damos al impulso

con que la vida quiere ser soñada.

Cogí mis armas. Atrás quedó

el hogar. Abierto, el horizonte.

Fue hace mucho tiempo. Ahora…

ahora ya no son tiempos de espejismos

apariencias #117

Igual que un torpe actor, cuando pisa la escena,
olvida por temor, su papel a decir
o tal como el colérico, de rebosante furia,
agota con su esfuerzo, su propio corazón.
Yo por falta de fe, me olvidé de decir,
la exacta ceremonia del rito del amor
y al cargar con el peso de mi amor desfallezco,
bajo la propia fuerza de mi excesivo amor.
¡Oh! Deja que mis libros, te sirvan de elocuencia
y los malos heraldos de mi parlante pecho,
imploren por tu amor y esperen recompensa,
más, que la mejor lengua, que exprese lo que siento.
Aprende a bien leer, lo que el silencio escribe:
Oír con la mirada es signo de amor puro.

 

Soneto 23

William Shakespeare

alinamar #118

Apilando leña

Joan Margarit

El hombre suele recoger del bosque

troncos caídos con la tempestad.

Va apilando la leña tras la casa.

De cada uno sabe

qué lo hizo caer, dónde lo recogió.

En las noches más frías, contemplando las llamas,

va quemando los restos de lo que ama.

Y el amanecer descubre que el amor renace invencible; su sueño, en sus pensamientos,

anhelante, esperanzado; su vida pendiente de la vida.

alinamar #119

TAGORE                 

  

Soñé que estaba ella sentada a mi cabecera,

y alborotaba tiernamente mi cabello con sus dedos,

suscitando la melodía de su contacto.

La miré a la cara, luchando con mis lágrimas,

hasta que la angustia de las palabras no dichas

quebró mi sueño como una burbuja.

Me incorporé. La Vía Láctea se veía arder por mi ventana,

como un mundo de silencio inflamado.

Y me pregunté si en aquel momento estaría ella soñando

un sueño que viniera, bien con el mío.

alinamar #120

JORGE GUILLÉN
Amor dormido

Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa
rodeaste mi insomnio. ¿Apartabas así
la noche desvelada, bajo la luna presa?
tu soñar me envolvía, soñado me sentí.