Diario de la pérdida y el deseo; Agosto 21
Se ha metido una polilla en casa. Las tengo miedo y, entonces, he recordado a Rubén y José Miguel y, después, inmediatamente, he tenido miedo también de que me crezca una melena a lo BB combinada con una pose a lo Lourdes. Esto lo digo porque el pánico que tengo a los lepidópteros de ámbito nocturno, me hace volverme histérica y gritar y, antes de que esto ocurriera más, me he encerrado en el baño seguida de Nemo que no entendía nada de mi pánico. Evidentemente, a mi rescate ha acudido B -soy una fantástica damisela cuando quiero- y al encerrarme, se me ha ocurrido leer esos papelitos informativos que vienen en las compresas; esos mismos papeles que hay en la higiene femenina que te informan de tantos por ciento de mujeres a las que nos pasan cosas durante “esos días”. Siempre me ha hecho gracia este eufemismo de expresión junto con la superposición de dos dolores: el de tripa por el de ovarios, y la expresión qué tal por ahí abajo, o qué tal de tus cosas…. Bueno que me disperso demasiado. El caso es que estos papelitos me hicieron mucha ilusión y me parecieron estupendos la primera vez que los leí. Pero toda esa ilusión se ha ido tornando en cabreo y un pequeño tufo de heteropatriarcado. A ver si, despacito, me voy explicando. Por ejemplo:
a) El 41% de las mujeres realiza una higiene más frecuente durante la menstruación.
b) El 35% de mujeres dice haber evitado ir a la playa o a la piscina con regla.
c) El 41% de mujeres embarazadas dice consumir más alimentos con calcio.
d) El 42 % de las mujeres no conoce los ejercicios de Kegel.
e) El 20 % de las chicas entre 12 y 19 años toman chocolate y/o dulce cada día o casi cada día.
f) Al 29 % de mujeres les gusta más que los demás les cuiden cuando tienen la regla.
g) Al 34 % de mujeres les gusta cuidarse más durante la regla.
h) Al 23 % de mujeres se sienten menos atractivas durante el periodo.
i) El 20 % de mujeres sufre insomnio, ansiedad y/o cambios de humor durante la menopausia.
j) El 78 % de las mujeres en la menopausia están satisfechas con los tratamientos que reciben.
Esta información ametralló mi cabeza y, he de decir que me noqueó más que la polilla. De buenas a primeras dices: estupendo, información sobre la regla; pero luego, no sé si es porque estoy a punto de estar en esos días, pero empiezas a recapacitar: ¿información?; ¿qué tipo de información? y ¿cómo está dirigida?
La a), hace referencia a la higiene. No cualquier higiene, lo deduzco por el lugar donde aparece (compresa) y la mención de la temporalización del acto en que se produce la higiene, durante la menstruación,sino a la higiene íntima. Hay un pensamiento que se desarrolla en muchas culturas que considera a la mujer impura durante el período de sangrado. Es una herida, se entiende como una herida, por lo tanto tiene que limpiarse más veces. Lo curioso es que el dato es que un 41 % de las mujeres que realizan estás limpiezas, estás abluciones (me permito esta licencia) frente a un 59% que no lo hace. Cuando una mujer lee esto, recapacitará entre los dos datos y si, en el no recapacitar, no aparece la carga cultural de soy impura o huele más mi coño en esos días o mi olor corporal es más fuerte como algo negativo y no como algo natural. Quizás ese algo monstruoso o telúrico que no puede ser domado, generando una especie de histeria que la haga sentirse, en cierta manera impura, indomada o monstruosa y, por lo tanto, no deseada, no objeto y, en este no objeto, el deseo que siempre se suele entender como hombre que desea. Esta parte de sentirse deseada, verse deseada, verse objeto, lo veo muy relacionado, con la h), se sienten menos atractivas y volvemos a lo mismo. No sé si se sienten o las ven menos atractivas y en el acto de ser vistas, en el acto que me veo a través de él, a través del falo (y que conste que me pirrio por los falos de plástico), la que decide cuándo se está y cuándo no se está atractiva, acaba siendo la femenina de su polla. Y de repente, con toda esta metralla que esta mi cabeza, me viene a ella el hijo, bueno, la figura de un hijo, el mío, el tuyo, pero un hijo de una mujer. Y por qué menciono aquí lo de los hijos, pues muy sencillo. Hay una teoría popular que mantiene que durante el período la mujer es difícil que pueda quedarse embarazada. Sí, ya sabemos todas que eso es mentira y no hay estadísticas de ello, pero de una extraña manera le encuentro múltiples vínculos y asociaciones a atractivo=embarazo=fértil. No que la mujer sea atractiva durante el embarazo, la figura de las nueve lunas está muy mal vista si resulta sexy, pero una mujer que no es fértil, no está claro que sea atractiva. Para muestra, quizás el botón de las mujeres con la menopausia, que desaparecen del mapa de lo sexy, la mujer madura, la mujer mayor, y por favor, no seamos tan ingenuas de pensar en el stars system o en que “fulanita no está mal y tiene 60”. Esa mujer de pliegues y el pelo del coño blanco y las tetas caídas no es sexy y su cuerpo se ve desnaturalizado gracias a toda la iconografía que se nos vende, que nos vendemos a nosotras mismas; y esto lo entrelazo, así de hiperactivamente, con la i) y la j). Recogen la minoría del 20% de las que padecen estrés, insomnio y estados de mal humor, una forma de patologizar algo nuevamente natural, la menopausia, vomitivo. Porque es casi ese porcentaje de mujeres enfermas de menopausia las que se deben de quejar del trato recibido. El 78% son, precisamente, las que están satisfechas. Restad y comprobaréis que casi se solapan los datos ¿no?
Otro engaño, el de la vida saludable; pero ese prefiero dejarlo para otro día. No fumamos pero ¿qué coño respiramos?, no nos drogamos, ¿pero de qué están hechas las naranjas?
La b), crea la imagen de lo íntimo nuevamente. Para ello, utiliza unos datos recogidos de manera algo dudosa, puesto que hace referencia a un 35% frente a un 65%, mencionando la minoría y, por lo tanto, con esa mención de minoría que evita juegos, deportes (lo de la playa y la piscina deduzco que es porque este paquete en cuestión está comprado a 16 de agosto), es decir, el exterior, es decir, el espacio masculino, culturalmente hablando, no hace más que corroborar, en cierta medida, que en período de regla la mujer busca espacios íntimos, entendiendo por espacios íntimos –culturalmente- al espacio de la casa, la cocina, el espacio donde están los hijos. ¿No sería mejor, según mi juicio que no sé si es más acertado, poner los dos datos y que se juzgue? Cuando sólo se da un dato, insisto, no se suele sacar el otro y con el dato que se da suele haber intenciones que, en este caso, creo que pueden ser interpretadas de esta manera que se plantea. Esta referencia a lo íntimo se relaciona también con la doble vertiente que se nos atribuye a las féminas, por un lado el cuidado de los demás y por otro el acto de que necesitamos ser cuidadas, en esos días más, como menciona la estadista f).
La g) también versa sobre cuidados pero aquí me permito una licencia de interpretación. Licencia que se me permite, según yo lo veo, gracias a la frase les gusta cuidarse más, y cuidarse y mujeres supone cuidarse a sí mismas, hedonismo. ¿Pero qué tipo de hedonismo y qué tipo de cuidados? Estoy casi segura de que un porcentaje amplio de la población femenina, entre ellas yo, entenderemos estos cuidados como masajes, cremas varias, baños, arreglarse de una manera más normativa o alimentarse mejor. Es decir, cuidados clásicos de las mujeres que, diría yo, de los años cincuenta, de las clases burguesas más acomodadas. Además, el culto al cuerpo en forma de salud, en forma de cuerpos estándar, ¿qué es lo que significa?, ¿qué sistema de control sociopolítico hay detrás? Un cuerpo normativo de hombre y mujer ¿de qué color o etnia nos lo imaginamos?, ¿pensamos en un mediterráneo, en un negro, en un tibetano, en un hindú? Y en lo referente a género, ¿pensamos en una mujer alta o baja?, ¿pensamos en una mujer muy masculina que práctica fútbol o pensamos en un hombre femenino, muy femenino que práctica natación sincronizada? En qué casillas metemos las estadísticas y qué tipo de casillas, de estructuras hacemos y en función de qué.
Y ya se me remata, el apartado e) relacionando adolescencia femenina y chocolate No sé si será por los antioxidantes o las endorfinas que produce. Pero si veo un poco los anuncios de marcas de chocolate, comprobaré, instantáneamente, que ese placer sexo-chocolate, solo es concebido para la mujer normativa y objeto de deseo de la femenina polla, y pienso yo, está tal polla no será algo bollera y el macho heterosexual no lo sabrá….
Bueno que me desvío y me lio, porque es increíble para lo que da de sí una polilla, un baño y unas compresas.