Diario de la pérdida y el deseo: Agosto 3.
Ando con un libro de Jacabo Siruela sobre los sueños y las premoniciones desde un punto de vista cultural, antropológico y social, que abarca desde la antigüedad clásica -con la figura de Asclepio-, hasta Nietzsche o Schopenhauer. Y entre estas idas y venidas del libro, ha aparecido en mis auriculares la canción de Oniria e Insomnia, Una de esas canciones que hablan de ese amor, anunciado por la tradición clásica, por Platón, donde el individuo es un ser mitad al que le falta otra mitad y no se encuentra completo hasta que la otra mitad aparece. Es evidente que esto crea una extraña sensación de pérdida o de amorfismo que conlleva a que la gente ande buscando mitades que les completen, y que piense que las diferencias engrasan a la máquina de dos cabezas que se forma, que formamos, cuando el encoñamiento pasa a ser eso que llamamos amor.
Hasta aquí, más o menos bien. Tengo mis reparos sobre la media naranja -siempre los he tenido- pero bueno, mientras la mitad llegaba, una se entretenía con otras naranjas y otras mitades y tan a gusto.
Pero el problema de esta canción platónica, para mí ha sido que Oniria es femenino e Insomnia… también. Lo que me sorprende de un grupo que se pone el nombre de Love of Lesbian es que decida primero cambiar el género a femenino de una de las partes (insomnio/a) y luego poner “él” en vez de “ella”… Puede que sea un poco quisquillosa, y eso que soy de las que cree que el arte no tiene porque ser social, ni moral solamente. Estos son atributos que puede tener, pero no son los únicos. Pero claro, qué hacemos cuando el propio acontecer de lo narrado parece gritar, tener la necesidad de la continuidad de lo femenino y de que no se produzca la aparición del falo (“Oniria encuentra a Insomnia” y de repente “LOS dos”, no será mejor “LAS dos conectan bien”) o la continuidad de lo masculino sea y no se produzca la aparición del coño.
Lo intentare explicar de otra manera, la analogía que el grupo LOL, ha hecho les obliga a cambiar a insomnio de género, bueno, más bien le cambian la terminación, para marcar el hecho de que las dos partes pertenecieron alguna vez a una misma y para ello sustituyen la terminación -o (insomnio) por la terminación -a (insomnia) que es la misma que tiene oniria terminación en -a (marcan con ello la procedencia de las dos partes a un pasado remoto, a un pasado que parece querer hundir sus raíces en lo clásico, en lo romano) y ¿qué pasa?, pues muy sencillo, que esta analogía crea una terminación que, en castellano, es una marca de género y es un género femenino, la -a suele ser una terminación gramatical de género. Y después de esto a mí, que no tenía tan mala imagen de la canción y de la torpeza del grupo, me sale humo por las orejas, porque me asaltan las siguientes preguntas: ¿las mitades deben ser siempre femenino-masculino?, ¿Para que se forme ese ser andrógino tan romántico y patriarcal, tan simbolista -como ese del cuadro de J.Delville, El amor de las almas de 1900- debe ser femenino y masculino? Entonces, ¿lxs que mantenemos relaciones con nuestros homónimos o con cuerpos en tránsito, no tenemos amor romántico, amor de ese que busca la mitad? Eso ¿nos convierte, según los bien pensantes, en degeneradxs, en hambrientxs de sexo?
Es verdad que soy de las que ven lesbianas y maricas por doquier, pero creo que lxs heteros, también ven heteros por doquier y se quedan tan anchxs, y todas las partes nos parecen más o menos bien mientras no intercedan en mis derechos. Quiero decir: pasamos de “soy visible” a “soy invisible” cuando nos conviene y con ello, por desgracia, ya tomamos una actitud social. Por lo tanto ¿la diversidad y multiplicidad no existen?, ¿nuestra visión nos condiciona y nos hace tan esclavos de ella? Como siga así, empezaré a creer en el fatum.
Veo series, películas, donde si a unx de lxs dos protagonistas, que son muy amigxs aparentemente se les cambia de género, aparece una clara relación erótica y sexual. Y, de verdad, ando cansada del engaño y de la heterosexualidad de las emociones homo-eróticas que parecen aclarar las curiosidades y calmar las conciencias heterosexuales.
Igual que estoy cansada de que, para calmar también las “desviaciones” de género de algunos de los personajes que aparecen en las series, en lo mainstream, se les heterosexsualize para que no se tenga miedo, para que no tengamos miedo. Quiero decir, no encajamos ni en las casillas de género, ni en las casillas de tendencia, somos algo más poliédricxs y a pesar de ello nos sometemos y sometemos a la norma a todo aquello que nos rodea.