Tribulacion de tribada atribulada ( lo de tribada va aser que es un decir).
Me encontraba yo prometiéndomelas muy felices con un puñao de planes pal puente, cuando me llama mi hija desde los madriles.
-mami que voy paya, que “mesperes” que me bajo con unas amigas, pero que no te pienses que me vas a ver mucho que voy a ver a mis amigas y a mis amistades varias y que pasare por casa a dormir “sieso”.
Pos vale, cambio de planes.
Con todo y eso que todavía me quedaban esperanzas de hacer las mil y una cosas que tenia previstas para el maravilloso puente de la Inmaculada Concepción, o “Conchita” para los amigos.
Y para que no se me olvide que una es una mujer de las de toda la vida, esas de madre no hay mas que una y a ti te encontré en la calle, que me pongo a la faena de planchar como diez montones de ropa que se me habia amontonao, como su nombre indica, en el cuarto de plancha.
Y hete (no se si hete es con h o sin h, por que no quiero mirar el diccionario, asi que lo pongo con h por que mas vale que sobre que no que falte), que me pongo a la susodicha faena y me encuentro un par de cepillos que compre en el IKEA mas próximo a mi hogar, y que no sabes pa que coño compras, por que cepillos tienes un millón pero nunca los encuentras cuando los necesitas, sin estrenar ni na, vamos vírgenes como los parieron los escandinavos y sin usar, dichos instrumentos son unos rollitos que ruedan y que se supone que quitan la pelusilla “ipso facto”, no como los cepillos de toda la vida del señor que quitan las pelusillas de un lado y la ponen en otro, previos infructuosos restregones, usease que cambias las pelusilla de lado con los cepillos tradicionales osease de cerdas, que digo yo que le llamaran cepillos de cerdas por eso, por que no quitan la pelusilla, sino que la cambian de lao. Que me digo, pos vamos a ver como se usa tan increíble invento llamado por sus creadores BASTIS, con dos puntitos sobre la a, tal que asi ä.
Total, que desvirgo el bastis y sin dudarlo ni un momento me pongo a restregarlo por la superficie de el sueter con la pelusilla que prentedia limpiar, y ……… coño esto no sirve pa ´na, ni cepillo ni (perdon por la rima) cepolla, y me digo a mi misma
-¿Pa que coño servirá este cepillo limpia pelusillas, si no tiene lo que hay que tener?.
Pero una mujer mujer, como dijo Ansar, nunca se amilana en las tareas propias de su sexo y proclamé cual Escarlata O´hara “pongo a “dos” por testigo que nunca….. me rendire ante las adversidades”, y seguí investigando la naturaleza del extraño utensilio limpia pelusillas. Hete ( jejeje, hete es con h, por que no me lo ha corregido el Word) aquí, que encuentro como una puntita de papel que se desprende del rollo bastis y que tirando de ella, me descubre su superficie pegajosa cual “post it” enrrollao, y me digo a mi misma, por que no había nadie mas a quien decírselo.
-Mira que eres tonta hija, habia que quitarle el papelin de encima y ya tienes el bastis listo, que por si no lo sabéis es un rollito de papel sobre papel con una capa de “pegamin” como el post it” y que te limpia la ropa de pelusillas.
Oiga uste y todo eso lo aprendí en una tarde tonta del puente de la Inmaculada, si leerme las instrucciones ni na.
Lista que es una.
Lrc.
-