Diario del deseo y la perdida; 6 de enero y regreso vacacional.
Es el día de reyes, no hay regalos en el árbol, pero es que tampoco hay árbol, hemos cambiado el árbol por la playa. Ahora mismo veo el mar. Mi amor duerme, debe ser muy temprano, pero no he traído reloj. Un perro, no muy lejos, ladra y oigo a los pájaros despertar. Ni una sola alma por las avenidas de los turistas, no hay coches, no hay ruido. El silencio se parece al silencio embotellado de los anuncios de compresas que te hacen tocar las nubes. Qué difícil es hacer publicidad de unas compresas.
El perro cambia de sitio, anda buscando el sol mañanero de la terraza, yo también busco el calor mañanero de reyes. Pasan un hombre y una mujer hablando en valenciano, en mi cabeza aparece Sorolla, ya ves tú, si nunca me ha gustado.
Qué tristes son las casas de verano, deshabitadas todas ellas, tan vacías, tan muertas, ni si quiera son un recuerdo de lo que han sido. El tiempo parece congelado en un espacio; espacio inexistente donde nunca pasa nada. Suena el móvil y es un mensaje, busco redes inalámbricas para gorronear a algún vecino. Ninguna. Qué esperabas; si estás en una ciudad muerta. Estás en una ciudad agujero. De abril a septiembre aparece majestuosa, el resto del año hiberna. Es una ciudad oso, es pesada como el oso.
No están ni mi sofá, ni mi cama de 1,35. Tengo una rara sensación de expulsión, pero no sé ni de dónde ni por qué. Me leeré El proceso, a lo mejor me encuentro con K y me soluciona todos los problemas. Me quiero acostar con K, como en el poema ese donde el pobre Rimbaud se convierte en un sadomasoquista.
La carretera A3 no está tan mal como anunciaban por la tele. A veces la tele miente, eso deberían decírselo a los padres, a las madres, a los que tienen a Peter Pan a flor de piel, que mal me cae Peter Pan, siempre pensé que debería ser la pareja sexual de Campanilla, no de la Wendy ésa; pero qué le vas a pedir a un hombre blanco que se pirra por los niños de su amante; amor embotellado, cuentos de hadas.
He vuelto al trabajo, a la prostitución de un trabajo que encima yo decido y en el que ni siquiera me puedo meter con mi jefe porque soy yo misma. Sonrisa de trabajo, educación de colegio privado. Cómo me gusta está faceta tan pija mía, pero no se lo diré a nadie porque daña mi otra faceta que lleva ese rollo tan trasgresor y alternativo.
Me miro las tetas y juraría que me han aumentado dos tallas, descompensaciones hormonales que sólo se solucionan con la testosterona de un bio hombre y el embarazo; eso leí en un articulo. Los periódicos también mienten, eso se lo diremos a los tecnocratitas. Es más, incluso la literatura y los ensayos sesudos mienten y hasta la experiencia miente, al fin y al cabo el que procesa la información del medio que le rodea es un uno subjetivo, que no se sabe lo engañado que puede estar con respecto a su entorno y a él mismo. ¿Estoy completamente solipsista?.
Visiono gallinas, veo un montón de gallinas que quieren ser gallos de corral, ¡ay!, las pobres, no saben que se las ve el plumero y que son gallinas ponedoras de huevos con cero de asertividad y empatía. BUUUU, qué susto se van a llevar como aparezca la gran perra de la granja, la perra que todo lo ve y nada dice, la que como Dios, deja que las ponedoras gallinas, ahora disfrazadas de gallos, se crean cruelmente, que viven en un libre albedrío. Está claro que hoy, a parte de tener el día solipsista, le tengo bastante calvinista. Me estoy empezando a dar miedo, creo que aparecen Neptuno y sus corceles por mi cabeza.
Pongo la comida, veo el telediario, leo la prensa del día y me convenzo de que haga lo que haga, hoy voy a tener razón, porque llevo como bandera la VERDAD y sin nada debajo.