Diario de la pérdida y el deseo; 29 Octubre
Odio cuando pasas una hoja y te haces un diminuto corte en la mano, en el dedo. Tampoco me gusta nada cuando sacas del horno una bandeja y te sale una pequeña ampolla .No son cosas muy graves; no son, en realidad, grandes desastres, pero eso poco que te molesta es suficiente como para tenerlo en cuenta.
Hoy me he levantado de noche, he puesto el agua a hervir, la bolsa de té en la taza, la tostada, la pastilla roja; me he vestido de negro, con ese look que dice L de intelectual de los cincuenta; me he colocado las gafas, he dado el beso a B, que anda feliz dentro del edredón; he recogido los platos de la noche anterior.... Después, en el coche, he visto amanecer en un punto intermedio de la autovía. Hoy, antes de coger el coche, toda la calle olía a chocolate, me he puesto feliz, pero ha durado poco. La semana empieza remontando una pasada semana criminal; una media buena noticia, dos si cuento la de ayer tarde, y la semana fluye entre cosas torpes y tontas. Echo de menos a B, aunque sé que está conmigo; incluso, a veces, me echo de menos a mi.
Horas libres, horas full time y horas en las que haces tiempo para que lleguen otras horas. Se acerca la noche de Halloween y no encuentro el disfraz apropiado; vampiresa, pumpkin o tecnócrata de la derecha; barajo tantas posibilidades que lo del juego de roles para esa noche no me va a dar tiempo a planearlo. Opto por pedir la wii a L que, como buena bollera, anda en líos con un polvo que no es polvo, sino un amor romántico y emocionalmente vinculante y vinculado. Buff, viendo eso pienso en la de tonterías que he podido llegar a hacer por polvos que, a veces, ni siquiera eran buenos. Lo peor de todo es que esas tonterías seguramente las volvería hacer, aunque supiese que el resultado de algunos fuera a ser decepcionante. Creo que era -bueno, quizás soy-, una yonqui del disfraz que me planto cuando ando detrás de sexo. Caer mil veces en los mismos coños.
Leo: contenedores femeninos, por favor deposite en su interior solamente compresas o tampones. Prohibido colillas.... y unas cuantas cosas más a modo de icono. El culo, como siempre en los baños públicos, se me ha quedado frío. Compruebo que, en los pasillos, también hace frío.
Suena el móvil, unos cuantos mensajes; me cogen en el museo para las prácticas; descuentos del Carrefour, Orange me informa de que el teléfono 6588349XX ya está disponible. Cambio de modo reunión a verano fatal.
Saludo al renacentista, oigo hablar de viajes a ruinas, apunto en la agenda las reuniones de dos seminarios. El coche está al sol, en casa me esperan el chaiselonge, Nemo y B. Hay días que no terminan nunca.
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